Pabellón para la feria de ARte COntemporáneo de 2004, Madrid.
[proyecto realizado con Pepe del Cid]
El laberinto es un mito para ser interpretado y su significado va mas allá de la simple forma, es un espacio imaginario, mental, es un concepto, una imagen, una forma espacial, y en su forma, un espacio arquitectónico.
Si nos enfrentamos a un laberinto real, es decir a una construcción, esta es, como primera impresión un muro, puesto que el laberinto no puede ser contemplado en su totalidad desde su base; lo que hace a un laberinto es el muro que delimita lo externo de lo interno.
Un laberinto invita a estar dentro, el laberinto no es tal si se está afuera; la acción se da dentro, el laberinto invita a la acción, a su recorrido, un recorrido que implica un transcurso de tiempo y espacio, y por lo tanto, implica también una narrativa. Si pensamos en un laberinto no pensamos solo en un muro, pensamos en una especie de serpiente, en un jardín o en un dibujo de espirales con una entrada y una salida, lo imaginamos visto a vuelo de pájaro, lo cual significa que siempre pensamos en un laberinto desde afuera y arriba y es natural si queremos resolver el secreto del mismo, puesto que la mejor posición para hacerlo es a través de la contemplación del todo.Un trazo marcado en el laberinto parece indicarnos el camino a seguir e invitarnos u obligarnos a su recorrido y esto lo hace un espacio narrativo, una secuencia.
El placer de un laberinto -parafraseando a Roland Barthes- está en el recorrido que hacemos de él, el laberinto no es solamente el centro sino el todo, los muros lo conforman, delimitan su forma, pero el espacio que tiene sentido para nosotros es el espacio que podemos recorrer, es el espacio negativo, ¿no es este mismo el espacio que interesa a la arquitectura?
La imagen de la rosa para los cabalistas era tan importante por la metáfora que de ella se hacía como el mismo proceso del conocimiento. No se conoce a la rosa deshojando sus pétalos, porque la rosa no es la suma de sus partes ni el centro de ella, para saber lo que ella es, se debe comprender que es un todo, solo así se le conoce. El laberinto es como la misma rosa, no se tiene el laberinto estando en el, el laberinto se conoce desde fuera pero es necesario recorrerlo, el laberinto es un todo.
E.P.G.