Serie de 17 piezas realizadas con mortero de cemento, áridos y aditivos.
120 x 100 x 15-25 mm
[proyecto realizado con Antonio Laguna]
Fabricadas con cemento, áridos de diversos tipos y aditivos estas piezas son un modelo para la pavimentación de espacios públicos.
Los aditivos en su composición pretenden incorporar un carácter vivo, cambiante, un suelo que por su inestabilidad establezca una cierta complicidad con el que lo recorre.
A lo largo del día los colores y las sombras irán cambiando. Con el paso de los meses algunas piezas irán enrojeciendo debido al óxido de las escorias de hierro, otras oscureciendo por la materia orgánica que portan, otras son especialmente sensibles por su porosidad al agua -cambiando de tonalidad al mojarse-, otras en cambio blanquearán su superficie debido a las sales que se añadieron en la mezcla. Una paleta de tonos más o menos homogénea que comenzará a diferenciarse con el paso del tiempo. Una piel que cambia y que envejece.
En la superficie de las piezas aparecen bajorrelieves vegetales, imprimaciones: este suelo es a su vez testimonio de las especies vegetales y animales propias de la zona. Los adoquines se convierten en restos fósiles de los seres vivos que la poblaban antes de ser ocupada por el hombre.